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¿Tu mascota siente culpa?

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Las personas que tenemos la dicha de contar con la compañía de mascotas, aseguramos que SÍ podemos identificar perfectamente el lenguaje en el que nuestros ‘hijos’ nos alaban, reclaman e incluso vemos los gestos de lo que les molesta. Aseguramos que conocemos perfectamente sus sentimientos y actuamos de manera que nos entienda y se arrepienta de sus malos actos si se comporta mal…

Pero, ¿Qué tan cierto es esto?

Al contrario de lo que como dueños pensamos, los especialistas indican que no hay estudios que comprueben que en efecto las mascotas entienden las correcciones a la conducta como lo hacemos los seres humanos, por ejemplo, en el caso de los canes la memoria tiene la capacidad de almacenar recuerdos conductuales, fruto del aprendizaje basado en la repetición cuando son cachorros.

Por lo que raramente las mascotas al hacer alguna travesura sentirán culpabilidad o arrepentimiento, ya que ellas no están programadas para relacionar su conducta como un proceso de aprendizaje cuando se les reprende, simplemente reaccionan al estímulo de ese momento.

Los perros, por ejemplo, cometen estos “delitos” como parte de una reacción de ansiedad a la soledad y aunque son demasiados nuestros esfuerzos por regañarlos y someterlos a un arrepentimiento, esto es verídico: los perros y gatos no sienten culpa alguna.

Es por eso que es mejor tratar de evitar los regaños tan frecuentes en ellos, porque en realidad sólo consiguen estresar a tu mascota y desgastarte a ti. A veces la verdadera conducta que se debe corregir es la de los dueños y no la de los animales.

Los perros son muy diferentes de los gatos. Los gatos se ligan a los lugares y no a las personas y los perros se ligan a las personas y no a los lugares. Los humanos cometemos el error de creer que las mascotas hacen ciertas acciones con ‘dolo’ o a propósito, sin embargo esto no es así.

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Photo by Hitdelight / Shutterstock.com

Un perro aborrece los conflictos y los gritos, pero, reconoce el tono de voz de su dueño bajo casi cualquier circunstancia reaccionando a ella como señal de afecto. Tanto detestan los regaños que como parte de un instinto natural, siempre buscan demostrar afecto hacia su amo cuando esta situación se presenta… es por eso que a veces cuando encontramos nuestros zapatos favoritos mordisqueados, nuestra querida mascota al parecer sólo hace caso omiso del desastre y nos saluda con un afectuoso lengüetazo.

Los gatos cuentan con rituales de comunicación muy específicos y notables por su postura u orejas, estas emiten señales de calma o de alteración, muy diferentes a los perros, tal vez se deba a su historia ¿sabías que en la historia de la vida, los gatos tienen menos tiempo de ser domesticados que los canes? Un gato pareciera que siempre camina como no debiéndole nada a nadie, sus actitudes a veces demasiado frías, hacen que los dueños sientan que “ni siquiera” deban regañarlos.

Es por eso que te recomendamos que al ser amante de estos compañeros de vida, gatos o perros, no temas en educar comprensiblemente y objetivamente en el momento en el que suceden los incidentes y bajo las normas de la no-violencia, tal vez este panorama te ayude a darte cuenta de que los gritos o manotazos no solucionan nada.

Si los perros y gatos relacionan su actuar con la corrección momentánea, tratemos de implementar esta técnica en vez de tratarlos como humanos.

Tener una mascota no debe ser de ninguna manera una carga, un perro o gato es un compañero que hará de tus días los más felices y te recordará constantemente que el amor no es un sentimiento exclusivo de las personas.